Los juguetes son uno de los objetos de colección preferidos en el mundo. No sólo por su simbolismo infantil o por su sentimentalismo sino también porque no suelen ser costosos. Generalmente, los juguetes no son muy costosos porque se transforman en antigüedades sólo por ser viejos, suelen ser adornos. Sin embargo, las personas que coleccionan juguetes sí adquieren determinados juguetes muy cotosos, juguetes de una misma empresa o colección que aumentan su valor por el valor coleccionable que tienen.
Las muñecas muy famosas son uno de los juguetes más costosos que existen. Muchas personas toman como hobby coleccionarlas y eso aumenta mucho su valor debido a la gran demanda y a la poca oferta. Pero la mayoría de los juguetes antiguos bien preservados son interesantes para el público general como adorno para la casa o la oficina.

En muchas ocasiones las personas optan por transformar los juguetes dándoles otro uso. No sólo como adorno sino también haciendo lapiceros con camiones de lata, separadores de biblioteca con aviones a escala, etc. las personas optan por darle un uso personal a lo alguna vez se ha utilizado para jugar.
Una gran ventaja de los juguetes antiguos es que casi nunca son reproducidos con fines réprobos porque sería más costosa la imitación que el original. Esto vale, claro está, sólo para aquellos juguetes que no sean "de colección". Por eso uno puede estar seguro de estar comprando un juguete con el que algún anciano ha jugado de pequeño.
Con los juguetes antiguos se da también la afición por restaurarlos. Los juguetes no suelen estar bien conservados y generalmente están oxidados, rotos o dañados de laguna manera. Mucha gente encuentra entretenido repararlos personalmente sin recurrir a expertos. Tanto la compra como la reparación de los juguetes generan un gran disfrute para los adultos. Comprar un juguete antiguo es reencontrarse con ese niño que se ha convertido en un adulto.
La elección de un juguete de hace muchos años no debe responder a sus condiciones como antigüedad, sino a su valor estético y sentimental. El adornar una casa con un juguete con el que jugábamos de niños traerá al hogar una cuota de sana irresponsabilidad y de recuerdos de cuando el stress no era cosa nuestra. Pensemos que comprar un juguete antiguo es construir un puente en nuestra memoria.
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