 |
Las estampillas no son propiamente una antigüedad ya que se salen de esta categoría para formar una propia: la filatelia. Estas breves líneas tiene el objetivo de aclarar esta cuestión. Si bien es cierto que las estampillas, al igual que las antigüedades, aumentan su valor con el tiempo, representan épocas particulares, dan cuenta de algún suceso histórico (muchas veces de forma explícita) y son objeto de colección, no es correcto incluirlas dentro de la categoría "antigüedad". Las estampillas forman una categoría independiente y autónoma llamada filatelia. La filatelia es el hobby de muchísimas personas que se dedican a coleccionar sellos postales. Cada colección es particular las hay sobre un tema específico, sobre un período histórico, sobre sucesos importantes, sobre países, sobre regiones, etc. El valor de los sellos aumenta debido a la demanda que hay de ellos, de la reducida oferta, del paso del tiempo y de la importancia del suceso que refleja. Por ejemplo, la resiente muerte de Juan pablo II trajo consigo la impresión de sellos conmemorativos de gran valor y que costarán muchísimo en algunos años, cuando queden pocos y todo el mundo filatélico los desee.

El valor de un sello también es relativo a la conformación física. Los sellos usados como estampilla pierden en gran medida su valor como objeto de colección, cualquier rotura en la estampilla también acarrea una importante reducción del precio de la misma. El modo de impresión y los errores de imprenta son una variable muy importante a la hora de cotizar un sello postal.
Por todo esto es que las estampillas se apartan de la categoría "antigüedad" para conformar la categoría "filatelia". La compra de una sola estampilla no es de importancia porque es muy difícil de disfrutar: sólo la colección de sellos permite un disfrute y una exhibición en álbumes. El objetivo de esta sección era despejar las confusiones que se suscitan a este respecto.
|
 |